jueves, 10 de diciembre de 2009

DESPERTAR EN AZUL

*
Que la niebla sea azul,
que pinte de su azul
la gris opacidad del despertar.
Que la línea que trazo con mis dedos
sea blanca y se funda
con el declive amable de la tierra,
con su propio descanso,
con su apariencia triste y temblorosa.

¡Mirad cómo se agrieta,
cómo se deteriora y se resiste
a disolverse herida tras el lienzo!
¡Mirad cómo las patrias
se niegan a implicarse con su nombre!

Como si la zozobra del alma consumida
por el miedo, por la ácida ignorancia
de una química absurda e insistente
de todo se adueñara lentamente.

No me importa, no debiera importarme
cuando siento el deleite
de un ensueño tan limpio,
dulce calor sin tacto entre la niebla
efímera y sin tiempo,
cuando espacio las horas
contemplando el vacío
que crece en su artificio sigiloso
para recompensar tímidamente.

Pero es que algo es distinto.
Quizás la niebla gris de esta mañana
que pretende ser nueva,
tal vez eso,
quizás el blanco trazo del amor,
no sé, quizás tus ojos
que me miran sin verme
en la azulada paz de este delirio.




Julián Borao