sábado, 12 de diciembre de 2009

CUESTIÓN DE SUERTE

*
De entre todos nosotros
habrá quien haya sido afortunado,
tal vez yo
y no lo sepa,
o tal vez algún otro,
no puedo asegurarlo.
Tampoco estoy seguro
de si vive en nosotros
la sombra de la muerte,
aunque sé que ha teñido
de distancia los cuerpos,
o el despojo dorado
de frágiles momentos
cuyo fulgor disperso
se ha perdido.

Donde todo comienza
no hay conciencia,
no hay desazón callada,
se delatan los pulsos
que han dormido la nada
y en plural dominio
de las noches nacidas
del silencio dichoso de la ausencia
todo parece ser falsa memoria,
luminoso estatismo,
despertar sin saber amanecer.

¿Mas dónde,
dónde ha sido que he visto
como si fuera aquél
que ha renacido?
¿En qué momento he roto
la frecuencia del alma
que me tiende
los puentes invertidos
del tiempo?

Al filo de un instante
que raya la demencia
divago entre lugares
como furtivo intruso de la vida
que integran,
y mientras me pregunto
si no es cuestión de suerte
estar en ellos,
respiro su dilema,
disperso mis cuestiones
que en ellos se desnudan
otra vez,
y acomodo mis pasos
a la dulce agonía
de su disolución horizontal.

No importa.
Quizás también vosotros,
generosos amigos,
penséis alguna vez
que acaso hayamos sido afortunados.




Julián Borao

2 comentarios:

Julio dijo...

Me quedo con la reflexión de la casualidad o la suerte de estar vivo y poder disfrutar de la vida. Es bueno, de vez en cuando, pararse sobre los propios pasos y ser conscientes del privilegio de estar y ser lo que somos. Provechosa invitación la que nos haces, Julian.
Salud.

Anónimo dijo...

Es ésa la verdadera reflexión del poema, Julio, la has entendido perfectamente. Y por eso lo hice, porque me quedo con la suerte de estar vivo y poder disfrutar de la vida y de los verdaderos amigos (son tan importantes...).
Un fuerte abrazo y mi agradecimiento por tu presencia, poeta.
Julián